lunes, 18 de julio de 2016

NÚMEROS. CAPÍTULO 25.

Baal Fegor (Sal 106,28-31)

251Estando Israel en Sittim*, el pueblo comenzó a prostituirse con las muchachas de Moab, 2que los invitaban a comer los sacrificios a sus dioses y a prosternarse ante ellos. 3Israel se emparejó con Baal Fegor, y la ira del Señor se encendió contra Israel.
4El Señor dijo a Moisés:
-Toma a los responsables del pueblo y cuélgalos delante del Señor, a la luz del sol, y se apartará de Israel la ira del Señor.
5Moisés dijo a los gobernadores de Israel:
-Que cada cual dé muerte a los suyos que se hayan emparejado con Baal Fegor.
6Un israelita fue y trajo a su tienda a una madianita, a la vista de Moisés, y de toda la comunidad israelita, mientras ellos lloraban a la entrada de la tienda del encuentro. 7Al verlo, el sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, se levantó en medio de la asamblea, empuñó su lanza, 8y entrando detrás del israelita en la alcoba, atravesó a los dos, al israelita y a la mujer. 9Y la matanza de israelitas cesó cuando ya habían muerto veinticuatro mil.
10El Señor dijo a Moisés:
11-El sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, celoso de mis derechos ante el pueblo, ha apartado mi cólera de los israelitas y mi celo no los ha consumido; por eso prometo: 12Le ofrezco una alianza de paz: 13el sacerdocio será para él y para sus descendientes, en pacto perpetuo, en pato de su celo por Diosy de haber expiado por los israelitas.
14El israelita muerto con la madianita se llamaba Zimrí,hijo de Salu, jefe de familia en la tribu de Simeón. 15La madianita muerta se llamaba Cosbí, hija de Sur, jefe de familia en Madián.
16El Señor dijo a Moisés:
17-Ataca a los madianitas y derrótalos, 18porque ellos te atacaron con sus seducciones, con los ritos de Fegor y con su hermana Cosbí, la hija del príncipe madianita, muerta el día de la matanza, cuando lo de Fegor.

Explicación.,

25 El nombre del Dios de una localidad es Ba´al Pe´or, o sea, nombre genérico y título local de la divinidad cananea. De ahí se deriva la forma simplificada Belfegor.

Desde Moab, el escenario se traslada a Madián; detrás de los conjuros de Balaán viene la seducción del culto idolátrico. Los problemas de Canaán se están presentando de forma ejemplar antes de cruzar el Jordán, como si fueran ensayo general. El capítulo narra primero un hecho general: pecado y castigo (1-5); después se fija en un hecho concreto que resulta definido por el contexto inmediato (6-9); finalmente saca las consecuencias, para Fineés y para los madianitas.

Prostituirse suena aquí en sentido propio. Por todo el contexto y por algunos términos usados, puede referirse a la prostitución sagrada, practicada en diversas culturas (y en Israel: 1 Re 14,24; 22,47; 2 Re 23,7; Os 4,14). El término se convierte en sinónimo de idolatría, en cuanto infidelidad al Señor, sobre todo en Jr y Ez. Refiriéndose al hecho Os 9,10 usa el verbo nzr = consagrarse: "se consagraron a la Ignominia y se hicieron abominables como su Idolatrado". El Sal 106,28, igual que nuestro texto, usa el verbo shmd, que significa emparejarse, ayuntarse (de yugo y yunta, presente en conyugal).

25,1 * = Acacias.

25,2 Dt 7,4.

25,4-5 La pena es legal, la ejecución pública, como escarmiento. El castigo consistía en empalar en una pica, documentado en relieves asirios. A este verbo alude probablemente Heb 6,6 combinándolo con crucificar.

25,6 El texto hebreo dice "a sus hermanos" (o familia), como si la hubiera tomado por esposa. La corrección propuesta, a imitación de Gn 31,25, hace mejor sentido en el contexto.

25,7-9 La acción de Fineés equivale a la de los levitas en Ex 32, aunque limitada a una persona. Es un acto de "celo" por el Dios celoso. Tiene valor de "expiación" y detiene el castigo. El número hiperbólico de muertos, múltiplo de doce, sugiere o que la práctica se difundió rápidamente o que unos cuantos culpables desencadenaron una "plaga" generalizada.

25m8 1 Mac 2,26.

25,11-13 El premio de su acción puede reflejar rivalidades entre familias sacerdotales y el deseo de legitimar o justificar un privilegio haciéndolo remontarse a Moisés. Fineés figura como antecesor de Sadoc (cfr. Ez 40,45-46; 44,15; 48,11; Esd 7,1-6). Bern Sira se hace eco de la tradición (Eclo 45,23-24).

25,14-15 Los nombres de los culpables y de sus familias parecen sugerir una alianza de familias o clanes, más que un acto de prostitución sagrada.

25,16-18 La seducción constante de naciones vecinas idólatras se consideró un peligro tan grave para la fidelidad israelita, que justificaba la lucha armada. Contra Madián: cap. 31.

NÚMEROS. CAPÍTULO 24.

241Viendo Balaán que el Señor tenía a bien a bendecir a Israel, no anduvo como las otras veces en busca de presagios, sino que se volivó hacia el desierto, 2y tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El Espíritu de Dios vino sobre él, 3y recitó sus versos:
<<Oráculo de Balaán,
hijo de Beor;
oráculo del hombre
de ojos perfectos,
4oráculo del que escucha
palabras de Dios,
que contempla visiones
del Todopoderoso,
en éxtasis,
con los ojos abiertos.
5¡Qué bellas las tiendas de Jacob
y las moradas de Israel!
6Como vegas dilatadas,
como jardines junto al río,
como áloes que plantó el Señor
o cedros junto a la corriente;
7el agua rebosa de sus cubos
y con el agua
se multiplica su simiente.
Su rey es más alto que Agag
y su reino descuella.
8Dios lo sacó de Egipto
embistiendo como un búfalo.
Devorará
a las naciones enemigas
y triturará sus huesos,
las traspasará con sus flechas.
9Se agazapa y se tumba
como un león,
o como una leona,
¿quién lo desafiará?
Bendito quien te bendiga,
maldito quien te maldiga>>.
10Balac entonces, irritado contra Balaán, dio una palmada y dijo:
-Te he llamado para maldecir a mi enemigo y ya lo has bendecido tres veces. 11Pues ahora escapa a tu patria. Te había prometido riquezas, pero el Señor te deja sin ellas.
12Balaán contestó:
13-Ya se lo dije yo a los correos que enviaste: Aunque Balac me regale su palacio lleno de oro y plata, no puedo quebrantar el mandato del Señor haciendo mal o bien por cuenta propia; lo que el Señor me diga lo diré.

Cuarto oráculo

14>>Ahora me vuelvo a mi pueblo, pero antes te explicaré lo que este pueblo hará al tuyo en el futuro>>.
15Y recitó sus versos:
<<Oráculo de Balaán,
hijo de Beor;
oráculo del hombre
de ojos perfectos,
16oráculo del que escucha
palabras de Dios
y conoce los planes
del Altísimo,
que contempla visiones
del Todopoderoso,
en éxtasis,
con los ojos abiertos.
17Lo veo, pero no es ahora;
lo contemplo,
pero no será pronto.
Avanza
la constelación de Jacob
y sube el cetro de Israel.
Triturará la frente de Moab
y el cráneo de los hijos de Set;
18se adueñará de Edom,
se apoderará de Seír,
Israel ejercerá el poder,
19Jacob dominará y acabará
con los que queden
en la capital>>.
20Después, viendo a Amalec, recitó sus versos:
<<Amalec era primicia
de las naciones,
al final ha de perecer>>.
21Viendo a los cainitas, pronunció sus versos:
<<Tu morada es durarera:
has puesto tu nido en la peña,
22pero tu nido
quedará arrasado>>.
.............................*
23Y siguió recitando:
<<Naves llegan del norte,
24navíos del extremo del mar*
que oprimirán a Asur y a Eber,
pero al final perecerán>>.
25Después Balaán se puso en camino y volvió a su casa, y Balac también emprendió su viaje.

Explicación.

24,1-2 Otro modo de profecía: no va en busca de conjuros ni recibe palabras en la boca; sino que mira y, al contemplar, lo invade el espíritu de Dios, que transforma la visión en profecía.

24,3-9 Después de la introducción, en que se presenta el vidente, sigue la visión transfigurada, el recuerdo histórico, el futuro glorioso.

24,3-4 Primera estrofa: hay que completar 41 según 16a. Balaán se presenta como profeta extático (cfr. 1 Sm 19,20-24), que ve visiones y escucha mensajes divinos, y los pronuncia como oráculo propio: ne´um (cfr. 2 Sm 23,1). "Ojos abiertos": con el verbo que significa desnudar, destapar, desvelar; como una mirada fija con los párpados descorridos.
24,5-6 Segunda estrofa. Las "tiendas" en sentido propio designan un campamento de nómadas, metafóricamente también instalaciones urbanas. La visión es paradisíaca (cfr. Gn 13,10). Las imágenes vegetales sugieren la vitalidad (cfr. Sal 92,13-15; Is 61,3) y añaden valor simbólico a lo que sigue.

24,7-8a Tercera estrofa. Símbolo de fecundidad humana, como indica Prov 5,15-18. Agag es el nombre de un rey amalecita derrotado por Saúl (1 Sm 15,8); como gag significa terraza, el verso juega con el nombre.

24,8b-9 Cuarta estrofa. La imagen emblemática del león se aplica a Judá en Gn 49,9 con referencia davídica. El último verso es una bendición que el vidente pronuncia para sí, retorciendo las palabras de Balac (22,6); véanse Gn 12,3 y 27,29.

24,10 La triple bendición es definitiva y no puede ser anulada ni neutralizada; por eso Balac despide al adivino alquilado, negándole la paga prometida. Pero no se atreve a hacerle mal, temeroso de su poder. En este momento Balac usa el nombre de Yhwh: ¿polemizando con el adivino? como si dijera: no yo, sino ese Dios que tú invocas.

24,14 Después de la triple bendición y el despido, la historia podría terminar. El autor se las arregla para añadir un cuarto oráculo importante y otros tres menores.

24,15-19 La primera estrofa es repetición. La segunda se orienta hacia el futuro. Cada pueblo tiene su estrella o constelación (vocalizando como plural). Como un astrólogo, nuevo oficio, Balaán contempla el movimiento de lo astros del destino: ve cómo "avanza" -o domina, según otra traducción posible- el astro de Jacob. El "cetro" alude a David y su dinastía (Sal 45,7; compárese con Gn 49,8-12), y por este capítulo se leyó este texto como profecía mesiánica. A esta estrella alude la de los magos (Mt 1) y el emblema de la bandera del Estado moderno de Israel. Quizá haya ecos de este oráculo en el Sal 110.

Las victorias sobre Moab y Edom pueden corresponder a las de David (2 Sm 8,2-13; 1 Re 11,14-16). En vez de Set, proponen algunos leer Sutu, nombre de una antigua tribu de la región. El texto hebreo de las últimas frases es muy dudoso.

24,20-24 Estos tres oráculos son como germen de lo que serán los oráculos proféticos contra naciones paganas. Algunos breves como éstos han sido acogidos en colecciones proféticas mayores.

24,20 Los amalecitas ya han asomado como enemigos de Israel (Ex 17,8-16); reaparecen en el libro de los Jueces (Jue 6-7) y en tiempos de Saúl y David (1 Sm 15,7-9 y 27,8). El oráculo juega con la antítesis principio / final.

24,21-22 Jael, la vencedora de Sísara, era quenita (Jue 4,17; 5,24); su familia o clan era aliada de Israel. Le son hostiles los amalecitas según 1 Sm 15,6. El oráculo los presenta como pueblo montañero (cfr. Abd 4; Hab 2,9). El verbo significa abrasar o arrasar. La última frase es ininteligible.

24,22* Ininteligible.

24,24 Este Asur no es el imperio asirio, sino una tribu meridional mencionada en Gn 25,3. Eber figura en la genealogía de Gn 10,21-24. Las naves que vienen de occidente son un hecho tan asombroso para los israelitas, que pueden interpretarse como recuerdo confuso de las migraciones de los "pueblos del mar" (entre ellos los filisteos); más tarde se pudo aplicar el oráculo a los conquistadores griegos. El texto hebreo está corrompido; nuestra traducción es reconstrucción.

NÚMEROS. CAPÍTULO 23.

Primer oráculo


231Balaán dijo a Balac:

-Haz que me construyan aquí siete altares y que me preparen siete novillos y siete carneros.
2Balac hizo lo que le pedía Balaán, y juntos ofrecieron una vaca y un carnero en cada altar.
3Después Balaán dijo a Balac:
-Quédate junto a los holocaustos mientras yo voy a ver si el Señor me sale al encuentro. Lo que él me manifieste, te lo comunicaré.
Y se fue a una altura pelada.
4Cuando Dios salió al encuentro de Balaán, éste le dijo:
-He preparado los siete altares y he ofrecido un novillo y un carnero a cada uno.
5El Señor puso su palabra en boca de Balaán y le encargó:
-Vuelve a Balac y dile esto.
6Él volvió y lo encontró de pie junto al holocausto, con todos los jefes de Moab.
7Entonces él recitó sus versos:
<<De Siria me ha traído Balac,
de los montes de oriente
el rey de Moab:
"Ven y maldícime a Jacob,
ven y fulmina a Israel".
8¿Puedo yo maldecir 
a quien no maldice Dios,
puedo fulminar
a quien no fulmina el Señor?
9Desde la cima roqueña los veo,
desde la altura los contemplo:
Es un pueblo
que habita apartado
y no se cuenta
entre las naciones.
10¿Quién podrá medir
el polvo de Jacob,
quién podrá contar
la arena de Israel?
Que mi suerte sea
la de los justos,
que mi fin sea
como el suyo>>.
11Balac dijo a Balaán:
-¿Qué me estás haciendo? Te he traído para maldecir a mi enemigo, y te pones a bendecirlo.
12Respondió:
-Yo tengo que decir lo que el Señor me pone en la boca.


Segundo oráculo



13Balac le dijo:

-Anda, ven conmigo a otro sitio que te enseñaré, desde donde verás un extremo y no todo el pueblo. Maldícemelo desde allí.
14Y lo llevó al Campo Pelado, en el Monte Fasga. Él levantó siete altares y ofreció un novillo y un carnero en cada uno, 15y dijo a Balac:
-Quédate aquí, junto a los holocaustos, que yo tengo una cita allá.
16El Señor salió al encuentro de Balaán, le puso en la boca unas palabras y le ordenó:
-Vuelve a donde está Balac y dile esto.
17Volvió y lo encontró de pie junto a los holocaustos, con los jefes de Moab, Balac le preguntó:
-¿Qué te dice el Señor?
18El recitó sus versos:
<<Levántate, Balac, escúchame;
dame oído, hijo de SIpor:
19Dios no miente como hombre
ni se arrepiente a lo humano.
¿Puede decir y no  hacer,
puede prometer y no cumplir?
20He recibido una bendición
y no puedo dejar de bendecir.
21No descubre maldad en Jacob
ni encuentra crimen en Israel;
el Señor, su Dios, está con él,
y él lo aclama como a un rey.
22Dios los sacó de Egipto
embistiendo como un búfalo.
23No valen presagios
contra* Jacob
ni conjuros contra Israel;
el tiempo dirá a Jacob
y a Israel
lo que ha hecho Dios.
24El pueblo se alza
como una leona,
se yergue como un león,
no se tumbará
hasta devorar la presa
y beber la sangre
de la matanza>>.
25Balac dijo a Balaán:
-Si no maldices, al menos no lo bendigas.
26Balaán le respondió:
-Ya te lo dije: Haré lo que me diga el Señor.

Tercer oráculo

27Balac insistió:
-Ven, te voy a llevar a otro sitio. A ver si a Dios le parece bien que lo maldigas desde allí.
28Y lo llevó a la cumbre del Fegor, que mira a la estepa.
29Balaán dijo a Balac:
-Levántame aquí siete altares y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.
30Balac hizo lo que le pdía Balaán, y éste ofreció un novillo y un carnero en cada altar.


Explicación



23,1 Comienza la serie de los oráculos: cuatro mayores para Israel, tres menores para pueblos paganos. En cuanto a la forma, se parecen a los oráculos tribales reunidos en Gn 49 y Dt 32. Esos presagiios utilizan imágenes emblemáticas que caracterizan a un grupo y fijan su destino. Los emblemas son creación literaria, pero a veces se ofrecen como visión que el vidente describe e interpreta. Pero no todos los emblemas son interpretados: una ligera bruma los envuelve sugestivamente.


Por el contenido, son exaltación de la historia de Israel, con alguna referencia a la dinastía davídica. Por este último aspecto han sido leídos y usados en clave mesiánica. Contienen una parte en primera persona, autopresentación del vidente, y una segunda parte que es el anuncio formal.

Los oráculos están hábilmente insertados y graduados en piezas narrativas regulares, con oportunos cambios de posición y escenarios contemplados desde montes como observatorios. Los preparativos rituales son solemnes, y conocidos en otras culturas vecinas: siete altares y siete sacrificios dobles para cada oráculo, salvo el último.

23,3-6 Se repetirá el juego de cercanía y alejamiento. Junto a Balac, el adivino parece estar a su servicio; para encontrarse con el Señor, el profeta se aleja a solas; porque no dispone de poderes sobrehumanos, sino que ha de recibirlos del Señor. Entreoímos un toque de ironía en la figura del rey vigilando los holocaustos que de poco le van a servir.

23,7-10 El oráculo se divide en una introducción histórica, la visión presente, una invocación. Siria equivale a Mesopotamia. La visión es en primer lugar empírica: un pueblo apartado y numeroso. Es trascendida por la penetración oracular: es un pueblo escogido y bendecido con la fecundidad. La invocación expresa el deseo de compartir dicha bendición. O sea, repite dos de las promesas hechas a Abrán (Gn 12), que se han cumplido y se están cumpliendo en este momento; falta por ahora que se cumpla la promesa de la tierra. La comparación no recurre a las estrellas (Gn 15); en la perspectiva actual, ese pueblo es como una polvareda. La muerte clausura el itinerario de la vida y marca definitivamente su sentido: "antes de que muera, no declares dichosos a nadie; en el desenlace se conoce el hombre" (Eclo 11,28).

23,18-24 El segundo oráculo es más explícito. Después de una introducción profética recuerda la liberación del pueblo y le anuncia un futuro victorioso. Usa imágenes de oráculos tribales: el búfalo, José (Dt 33,17), el león, Judá (gn 49,9), la leona, Gad (Dt 33,20).

23,19 Dios es fiel a sus promesas y tiene poder para cumplirlas. Véanse Gn 6,6-7; Is 14,24-27; Sal 110,4. Puede leerse como confirmación del oráculo precedente en el tema de las promesas patriarcales.

23,21 En vez de maldad y crimen, otros traducen desgracia y calamidad. Dada la amplitud semántica de las dos palabras hebreas, se podrían referir despectivamente a ídolos, inconciliables con el Dios de Israel. La tercera frase alude a la alianza. A la realeza del Señor se refiere también Ex 15,18; Dt 33,3-5; véase la confesión de Natanael (Jn 1,49).

23,23 En nuestra traducción, este verso concuerda con el v.20 y con todo el contexto. Otros aducen "no hay hechicerías en Israel", aduciendo Dt 18,10-11: a la mántica de otros pueblos se contrapone la profecía de Israel. Ese pueblo tiene un gran futuro y sólo con el tiempo se apreciará el designio de Dios y su cumplimiento.

23,24 Para la imagen final, Zac 9,15.

23,25-26 Balac dice "le parece bien a Dios", Balaan "le parecía bien al Señor".

NÚMEROS. CAPÍTULO 22.

Balac llama a Balaán.


221Siguieron adelante y acamparon en la estepa de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó. 2Balac, hijo de Sipor, vio cómo había tratado Israel a los amorreos, 3y Moab tuvo miedo de aquel pueblo tan numeroso; Moab tembló ante los israelitas. 4Y dijo a los senadores de Madián:

-Esa horda va a apacentarse en nuestra comarca como un buey que pace la hierba de la pradera.
5Balac, hijo de Sipor, era entonces rey de Moab. Y despachó correos a Balaán, hijo de Beor, que habitaba en Petor, junto al Éufrates, en tierra de amonitas, para que lo llamaran, diciéndole:
-Ha salido de Egipto un pueblo que cubre la superficie de la tierra, y se ha establecido frente a nosotros. 6Ven, por favor, a maldecirme a ese pueblo, que me excede en número, a ver si logro derrotarlo y expulsarlo de la región. Pues sé que el que tú bendices queda bendecido y el que tú maldices queda maldecido.
7Los senadores de Moab y de Madián fueron con el precio del conjuro a donde estaba Balaán y le transmitieron el mensaje de Balac. 8Él les dijo:
-Dormid esta noche aquí y os comunicaré lo que el Señor me diga.
Los jefes de Moab se quedaron con Balaán.

Balaán se niega a ir

9Dios vino a ver a Balaán y le preguntó:
-¿Quiénes son esos que están contigo?
10Contestó Balaán:
-Me los ha enviado Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, coneste mensaje: 11<<Un pueblo ha salido de Egipto que cubre la superficie de la tierra; ven pronto a maldecírmelos, a ver si logro pelear con ellos y expulsarlos>>.
12Dios dijo a Balaán:
-No irás con ellos ni maldecirás a ese pueblo, que es bendito.
13Balaán se levantó a la mañana siguiente y dijo a los ministros de Balac:
-Volved a vuestra tierra, pues el Señor no me deja ir con vosotros.
14Los jefes de Moab se levantaron, y llegados a casa de Balac, le dijeron:
-Balaán se ha negado a venir con nosotros.
15Pero Balac despachó otros jefes más numerosos e importantes que los anteriores, 16los cuales llegaron adonde estaba Balaán y le dijeron:
17-Así dice Balac, hijo de Sipor: No rehúses venir a verme, pues te haré muy rico y haré todo lo que me digas. Ven, por favor, a maldecirme este pueblo.
18Balaán respondió a los ministros de Balac:
-Aunque me diera su palacio lleno de oro y plata, yo no podría quebrantar el mandato del Señor, mi Dios, ni poco ni mucho. 19Por tanto, quedaos aquí esta noche, hasta que sepa lo que me dice el Señor esta vez.

La burra de Balaán

20Dios vino de noche a donde estaba Balaán y le dijo:
-Ya que esos hombres han venido a llamarte, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.
21Balaán se levantó de mañana, aparejó la borrica y se fue con los jefes de Moab. 22Al verlo ir, se encendió la ira de Dios, y el ángel del Señor se plantó en el camino haciéndole frente. Él iba montado en la borrica, acompañado de dos criados. 23La borrica, al ver al ángel del Señor plantado en el camino, con la espada desenvainada en la mano, se desvió del camino y tiró por el campo. Pero Balaán le dio de palos para volverla al camino.
24El ángel del Señor se colocó en un paso estrecho, entre viñas, con dos cercas a ambos lados. 25La borrica, al ver al ángel del Señor, se arrimó a la cerca, pillándole la pierna a Balán contra la tapia. Él la volvió a golpear.
26El ángel del Señor se adelantó y se colocó en un paso angosto, que no permitía desviarse ni a derecha ni a izquierda. 27Al ver la borrica al ángel del Señor, se tumbó debajo de Balaán. Él, enfurecido, se puso a golpearla.
28El Señor abrió la boca a la borrica y está dijo a Balaán:
-¿Qué te he hecho para que me apalees por tercera vez?
29Contestó Balaán:
-Que te burlas de mí. Si tuviera a mano un puñal, ahora mismo te mataría.
30Dijo la borrica:
-¿No soy yo tu borrica, en la que montas desde hace tiempo? ¿Me solía portar contigo así?
Contestó él:
-No.
31Entonces el Señor abrió los ojos a Balaán, y éste vio al ángel del Señor plantado en el camino con la espada desenvainada en la mano, e inclinándose se postró rostro en tierra.
32El ángel del Señor le dijo:
-¿Por qué golpeas a tu burra por tercera vez? Yo he salido a hacerte frente, porque sigues un mal camino. 33La borrica me vio y se apartó de mí tres veces. Si no se hubiera apartado, ya te habría matado yo a ti, dejándola viva a ella.
34Balaán respondió al ángel del Señor:
-He pecado, porque no sabía que estabas en el camino, frente a mí. Pero ahora, si te parece mal mi viaje, me vuelvo a casa.
35El ángel del Señor respondió a Balaán:
-Vete con esos hombres; pero dirás únicamente lo que yo te diga.
Y Balaán prosiguió con los ministros de Balac.

Balaán y Balac

36Cuando Balac oyó que se acercaba a Balaán, salió a recibirlo a Ciudad Moab, en la frontera del Arnón, límite de su territorio. 37Y le dijo:
-Yo te mandé llamar, ¿por qué no quería venir? ¿No puedo yo hacerte rico?
38Respondió Balaán:
-Acabo de llegar a tu casa; pero ¿qué puedo yo dcir? Pronunciaré sólo la palabra que el Señor me ponga en la boca.
39Balaán prosiguió con Balac hasta que llegaron a Ciudad Jusot. 40Allí Balac hizo matar vacas y ovejas, y ofreció la carne a Balaán y a los jefes que lo acompañaban. 41A la mañana siguiente Balac tomó a Balaán y subió con él a Monte Baal, desde donde se distinguían las posiciones extremas del pueblo.



Explicación.



22-24 Actualmente forman un bloque narrativo unificado, no unitario. Se pueden considerar como una serie de oráculos provistos de un marco narrativo. El autor final compone un texto con materiales más antiguos. Por su respeto de las tradiciones manejadas, permanecen algunas incoherencias más o menos llamativas, y se conserva cierto colorido viejo o arcaico. Por su voluntad de composición y sus intervenciones localizadas, el autor final impone un sentido coherente a todo el bloque.


Es antigua o puede serlo la figura del especialista en adivinación y conjuros. En Babilonia lo llamaban baru, y sus servicios podían ser muy estimados en la corte o por particulares. El texto coloca la actividad profesional de Balaán junto al Éufrates (5); pero otras frases y alguna versión lo colocan más bien en el sur (Amón?, Madián, Amalec, Quenitas). El adivino consulta signos, los interpreta y pronuncia presagios; el hechicero pronuncia conjuros eficaces. De ambas actividades hay testimonios en las culturas antiguas, y Balaán desempeña ambas funciones.

El cuento de la burra también tiene sabor antiguo o quizá a-temporal. No parece inventado ad hoc por el autor del libro, y produce algunas estridencias. En varios puntos del relato asoma la antigüedad o al menos tiempos pasados. De los oráculos hablaremos más abajo.

Es indudable que el autor tenía una idea precisa, y ha logrado que informe el relato y se comunique al lector. Es su función actual en el libro, hacia el final del gran viaje. El Señor se había enfrentado victoriosamente con las fuerzas ocultas de los magos en Egipto; ahora se enfrenta con fuerzas arcanas y misteriosas y se apodera de ellas. Fracasado el poderío humano militar, el enemigo recurre a los poderes sobrehumanos más temibles y difíciles de contrastar. Pues bien, el Señor triunfa de esos poderes transformando al adivino en profeta suyo.

Balaán pasa a ser profeta ilustre de las glorias de Israel (cfr. Dt 23,5-6; Miq 6,5). Pero una tradición divergente ha aislado sus malas artes, sus servicios vendidos al rey extranjero,  y lo ha convertido en personaje siniestro, "el malo". Empieza esa interpretación en este libro (31,16) al denunciarlo como instigador de las seductoras moabitas de Beel Fegor (cap.25); sigue Jos 24,9-10 y resuena en el NT (2 Pe u Jds).

22,1 La posición marca el final de la marcha y el comienzo de la entrada: enfrente queda Jericó, la puerta que habrá que forzar. Pero antes suceden muchas cosas en Moab. El autor ha querido que leyéramos el episodio de Balaán en Moab, a las puertas de Canán. Al final del viaje el peligro extremo. Pero el contexto es artificial y se advierte.

22,2 Balac desempeña un papel importante. Toma la iniciativa para desencadenar los poderes del hechicero. Del pavor militar pasa a la confianza irracional en su adivino importado; pasará de la desilusión a la frustración y al fracaso completo. Pequeño faraón con un mago de alquiler y sin ejército. Los "amorreos": Sijón y quizá Og.

22,3 El miedo proverbial de Ex 15,14-16, sin referencia a Dios (cfr. Jos 5,1).

22,4 La presencia de madianitas es extraña: ¿aliados, empleados de la corte, consejeros? (cfr. la presencia de un madianita en Beel Fegor, 25,6). El miedo de Moab es el de un pueblo agrícola.

22,5 "Amonitas": según algunos manuscritos y versiones. En hebreo: "en la tierra de su pueblo" = su tierra, su patria.

22,6 Para Balac la salida de los israelitas de Egipto es una de esas migraciones de pueblos conocidas en la antigüedad. Bendecir y maldecir es el objeto o el sentido de los conjuros eficaces (compárese con la fórmula tan próxima como divergente de Gn 12,3).

22,8 Era frecuente esperar la comunicación divina en sueños o en visión nocturna (cfr. Job 4); incluso se practicaba el rito de la incubación en la presencia de una divinidad. En la respuesta el autor final ya se ha adueñado del adivino y le hace pronunciar el nombre de Yhwh. Quizá sea adelantar demasiado. El verso siguiente dice elohim.

22,9 Como si ese Dios necesitara la información humana; o simplemente provoca una toma de conciencia. "La tierra" expresión hiperbólica, que también podría significar el territorio.

22,12 La prohibición está en futuro categórico. La maldición del adivino nada podrá contra la bendición de Dios. Jos 24,9.

22,15 Funciona el recurso narrativo de duplicar la situación (explotado en la historia de José). Balac interpreta la negativa como desacuerdo sobre precio y condiciones, y por eso despacha otra emabajada prometiendo bastante más que el precio del conjuro.

22,18 El narrador carga la mano y hace decir a Balaán "Yhwh mi Dios". El adivino actúa como hombre honesto y sincero, despreciador de riquezas, al servicio incondicional del Dios de Israel. La situación repetida sirve para enganchar el episodio de la burra, pero no logra el ensamblaje perfecto.

22,20 Empezamos a identificar el lenguaje de la profecía: ir y decir, misión y palabra; la palabra implícita en el "hacer" (cfr. Jr 1). Pero este envío inicial dificulta la inserción del episodio próximo, en el que Dios se opone al viaje.

22,21 Se trata de introducir en la acción a la borrica. El breve relato tiene encanto de cuento popular. Para leerlo correctamente, hay que observar o espiar la ironía del pasaje, hecha de simetrías y oposiciones. El Señor se irrita con el adivino, el adivino con su borrica; maneja el palo a falta de puñal mientras el ángel tiene desenvainada la espada; el hombre se deja arrebatar de la pasión, la borrica intenta reducirlo a la razón; el adivino no percibe la presencia sobrehumana, la borrica lo ve y reconoce; el Señor abre la boca a la borrica y los ojos al adivino; al final, la humildad tranquila del animal, tratado a palos, salva la vida al amo violento. Buen papel representa Balaán en manos del narrador, que se divierte en dejarlo en ridículo e invita al lector a reírse de él. 1 Re 13,14.

22,22 "Hacer frente" es en hebreo satán, que significa rivalidad, oposición, y también fiscal acusador.

22,23 Otro animal que habla en el AT es la serpiente del paraíso. La autoridad "sapiencial" de los animales está atestiguada en otros pasajes: Prov 6,6-9; 30,24-30; Job 12,7-9; Eclo 1,9-10.

22,23-27 Según módulos del género, la acción avanza en tres etapas análogas, con elementos repetidos y pequeños avances en la reacción del animal.

22,28 La fórmula es propia de la profecía: Ez 3,27; 33,22. Dios asigna al animal una función profética, dirigida en primer lugar al adivino. Puede compararse con la lección vegetal dirigida al profeta en Jon 4.

22,35 Después de la lección aprendida, el Señor ratifica la vocación profética: envío y palabra. Desde este momento el adivino mesopotámico es un profeta del Señor Dios de Israel.

22,38 Balaán es consciente de su nueva vocación, no basada en una pericia profesional, sino en la capacidad de transmitir la palabra del Señor. Balac no se preocupa demasiado por tal declaración: lo importante es que el famoso adivino ha llegado a Moab. El banquete de cortesía podía ser sacrificial.

22,41 La primera localidad, a juzgar por el nombre, es un monte o collado dedicado a la divinidad cananea Baal. Malsonante a oídos judíos. ¿Se ofrecen a él los sacrificios? Probablemente en la convicción de Balac (v.2), no así en la intención de Balaán (v.4).

NÚMEROS. CAPÍTULO 21.

Exterminio

211Cuando el rey cananeo de Arad, en el Negueb, se enteró de que los israelitas se acercaban por el camino de Atarín, los atacó y capturó algunos prisioneros. 2Entonces Israel hizo voto al Señor:
-Si entregas a este pueblo en mi poder, consagraré al exterminio sus ciudades.
3El Señor escuchó a Israel, entregó a los cananeos en su poder, y ellos consagraron al exterminio sus ciudades. Y el lugar se llamó Jormá*.

Serpientes (Sab 16,5-14; 2 Re 18,4)

4Desde el Monte Hor se encaminaron hacia el Mar Rojo, rodeando el territorio de Edom. El pueblo estaba extenuado del camino, 5y habló contra Dios y contra Moisés:
-¿Por qué nos has sacado de Egipto, para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.
6El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. 7Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
-Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.
8Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
-Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.
9Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Etapas diversas

10Los israelitas siguieron y acamparon en Obot*. 11De allí siguieron y acamparon en Ruinas de Abarín, en el desierto, que se extiende al este de Moab. 12Desde allí siguieron y acamparon en el torrente Zared. 13Desde allí siguieron y acamparon al otro lado del Arnón, en el desierto, que sale del territorio de los amorreos (pues el Amón es frontera entre Moab y los amorreos). 14Así se dice en el libro de las batallas de Señor: <<Waheb en Sufá y los afluentes del Arnón, 15la ladera de los torrente que se extienden hacia la vega de Ar y se apoyan en territorios de Moab>>.
16Desde allí se trasladaron a Beer, El Pozo. Este es el pozo donde el Señor dijo a Moisés: <<Reúne al pueblo y les daré agua>>.
17Los israelitas cantaban esta canción:
<<¡Brota, pozo! Cantadle.
18Pozo que cavaron príncipes,
que abrieron jefes del pueblo,
con sus cetros,
con sus bastones>>.
19Desde allí se trasladaron a Mattaná*; de allí a Najaliel*; de allí a Bamot. 20De allí, por el valle del campo de Moab, hacia la cumbre del Fasga, que mira hacia la estepa.

Victoria sobre Sijón (Dt 2,24-37; Sal 136,19)

21Los israelitas despacharon mensajeros que dijeran a Sijón, rey de los amorreos:
22-Déjanos atravesar por tu tierra. No nos desviaremos ni por campo, ni por huerto, ni beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real hasta atravesar tu territorio.
23Pero Sijón no permitió a Israel atravesar  su territorio, sino que reunió toda su tropa, salió contra ellos al desierto y, llegado a Yahaz, atacó a Israel. 24Israel lo derrotó a filo de espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón al Yaboc y hasta el país de los amonitas (pues Yazer es la frontera con los amonitas). 25Israel conquistó todas sus ciudades y se estableció en todas las ciudades amorreas, Jesbón era la capital de Sijón, rey de los amorreos. Él había luchado contra el anterior rey de Moab y le había arrebatado su tierra desde el Yaboc al Arnón.
27Por eso cante el romance:
<<Entrad en Jesbón.
Que se edifique
y se restaure
la capital de Sijón.
28Fuego ha salido de Jesbón,
llamas de la Villa de Sijón:
ha devorado a Ciudad Moab,
se ha tragado
los cerros del Arnón.
29¡Ay de ti, Moab!
Estás perdido,
pueblo de Camós.
Tus hijos que sobreviven
y tus hijas
son cautivos
del rey amorreo Sijón.
30Se quedan sin descendencia
desde Jesbón a Dibón>>.
........................*

Victoria sobre Og (Dt 3,1-8; Sal 136,20)

31Israel se estableció así en tierra amorrea.
32Moisés despachó unos espías contra Yazer, que se apoderaron de los pueblos de la comarca, expulsando a sus habitantes amorreos. 33Después cambiaron de dirección y subieron por el camino de Basán. Og, rey de Basán, les salió al paso con toda su tropa, y los atacó en Edrey.
34El Señor dijo a Moisés:
-No lo temas, pues lo entrego en tu poder con toda su tropa y su tierra.
Trátalo como a Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jesbón.
35Lo derrotó a él y a toda su tropa, sin dejar uno con vida, y se apoderó de su territorio.

Explicación.

21 En la primera parte recoge una serie de anécdotas y etapas en el camino hacia Moab; en la segunda parte narra brevemente los primeros choques militares, victorias y ocupación de territorios.

21,1-3 La anécdota suena como leyenda etiológica que explica un nombre de lugar. Una explicación contraria se lee al final del ca.14, y otra explicación diferente en Jue 1,17, que atribuye la conquista a la tribu de Simeón y menciona un cambio de nombre de la ciudad conquistada. El exterminio, como práctica de la guerra santa, incluye la destrucción de todos los habitantes y la entrega al Señor de todas las posesiones. En otros términos, no permite a los israelitas aprovecharse materialmente de la victoria: véanse las disposiciones de Dt 13,15-19 y los casos de Jos 6 y 8.

El autor hace responsable al rey cananeo de la ruptura de hostitlidades y hasta le concede una primera baza. Al intervenir el voto y la respuesta del Señor, los israelitas son más fuertes. Es su primera victoria desde el Sinaí. Si han pasado los cuarenta años, el autor atribuye la victoria a la nueva generación.

21,3 * = Exterminio.

21,4-9 La anécdota está sin determinación local; pudo ser un intento de explicar etiológicamente la presencia de una imagen de serpiente en el templo, de la que habla 2 Re 18,4. El adjetivo "venenoso" o ardiente es en hebreo serapim, que en su origen pudo referirse a animales fantásticos, dragones de fuego. No sabemos cuánto hay de recuerdo histórico y cuánto de fantasía en el relato de la plaga.

En cuanto al remedio, responde a creencias populares el representar al causante de daño para conjurarlo: al tenerlo en imagen, el hombre lo controla. En sí es una especie de homeopatía mágica. Pero el autor hace intervenir a Moisés intercediendo y al Señor dando virtud al remedio y a los israelitas confesando el pecado. Sab 16,5-14 ofrece un comentario al episodio quitando a la imagen toda virtud mágica. Juan da una interpretación cristológica describiendo a la serpiente en el estandarte como imagen de Jesús en la cruz (Jn 3,14).

21,10 * = Las Animas.

21,14 Este libro era quizá una colección de cantares de gesta de la guerra santa, de donde el autor habría tomado su información sobre fronteras. El itinerario adquiere así un aire arcaico, apto para marcar etapas de un viaje.

21,16 Beer significa Pozo y es topónimo corriente, solo o en composición.

21,17-18 La canción parece popular, compuesta y cantada con ocasión del alumbramiento de un pozo cualquiera. Pozo es en hebreo femenino, y va ligado a la fecundidad materna de la tierra. La canción transforma el trabajo en empresa noble y principesca (cfr. Jn 4,12). Algunos adjudican a la canción la frase siguiente y traducen "don del desierto".

21,19 * = Regalada; * = Río de Dios.

21,21-35 Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, son dos personajes ilustres en el recuerdo de Israel, y suenan varias veces en el AT (Dt 2,24-27; Jue 11,19-22; Sal 135,11; 136,19). Representan los poderes hostiles de reinos pequeños que se oponen a la entrada de Israel en la tierra prometida. Eco débil del gran Faraón, vencido con diez plagas y un derrumbarse de aguas. Obstáculo a la salida y obstáculo a la entrada, encerrando un ciclo de liberación (cfr. Ex 15). Además, estos dos reyes plantean un problema teológico sobre la frontera de la tierra prometida. La victoria y ocupación de territorios al este del Jordán son como las arras de la próxima victoria y ocupación de la tierra de Canaán.

21,21-23 Sijón era amorreo: no era "hermano" de Israel como Edom. Moisés pide simplemente un paso de caravanas. El rey responde atacando: el autor lo hace responsable.

21,24-25 Los términos universales suenan a hipérbole narrativa; también podrían tener intención polémica reclamando o manteniendo derechos sobre territorios. El hecho fundamental es que unos israelitas comienzn a establecerse en zonas urbanas al este del Jordán.

21,26-30 "El romance" o los rapsodas. El texto aparece como canto de victoria de Sijón sobre Moab. Camós era el dios nacional de Moab: la canción insinúa que su dios no ha podido protegerlos. El último verso es ininteligible. Es imposible averiguar el origen y la fecha de esta canción. En el contexto presente se puede leer como polémica contra pretensiones territoriales de Moab.

21,30 * Ininteligible.

21,31-35 La victoria sobre Og, más que narración, es un esquema de guerra santa, con fórmulas convencionales: "no temas", entrega del territorio, exterminio, ocupación del territorio. Se ve que el autor del libro no disponía de canciones ni romances sobre este rey. En vez de "cerrar" el texto hebreo dice "señores".

NÚMEROS. CAPÍTULO 20.

Agua de la roca (Ex 17,1-7)

201La comunidad entera de los israelitas llegó al desierto del Sin el mes primero, y el pueblo se instaló en Cades. Allí murió María y allí la enterraron. 2Faltó agua al pueblo y se amotinaron contra Moisés y Aarón. 3El pueblo se encaró con Moisés, diciendo: 
-¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros hermanos, delante del Señor! 4¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este desierto, para que muramos en él nosotros y nuestras bestias? 5¿Por qué nos han sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible, que no tiene grano, ni higueras, ni viñas, ni granados, ni agua para beber?
6Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad y se dirigieron a la entrada de la tienda del encuentro, y delante de ella se echaron rostro en tierra. La gloria del Señor se les apareció, 7y el Señor dijo a Moisés:
8-Agarra el bastón, reúne la asamblea tú con tu hermano Aarón, y en presencia de ellos ordenad a la roca que dé agua. Sacarás agua de la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias.
9Moisés retiró la vara de la presencia del Señor, como se lo mandaba; 10ayudado de Aarón, reunió la asamblea delante de la roca, y les dijo:
-Escuchad, rebeldes: ¿Creéis que podemos sacaros agua de esta roca?
11Moisés alzó la mano y golpeó la roca con el bastón dos veces, y brotó agua tan abundante que bebió toda la gente y las bestias.
12El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
-Por no haber creído, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no haréis entrar a esta comunidad en la tierra que les voy a dar.
13(Esta es Meribá*, donde los israelitas carearon con el Señor,  y él les mostró su santidad).

DE CADES AL JORDAN

Edom niega al paso (Jue 11,16s)

14Desde Cades Moisés despachó mensajeros al rey de Edom con este mensaje: <<Así dice tu hermano Israel: Ya sabes todas las fatigas que hemos pasado. 15Nuestros padres bajaron a Egipto, donde vivimos muchos años; los egipcios nos maltrataron a nosotros como a nuestros padres; 16entonces gritamos al Señor y él nos escuchó y envió un ángel que nos sacase de Egipto. Ahora nos encontramos en Cades, ciudad que linda con su territorio. 17Déjanos cruzar por tu país: no atravesaremos ni campos, ni huertos, ni beberemos agua de los pozos; seguiremos el camino real, sin desviarnos a derecha ni a izquierda, hasta que hayamos atravesado tu territorio>>.
18El rey de Edom les contestó:
-No paséis por mi país si no queréis que os reciba con la espada.
19Insistieron los israelitas:
-Iremos por la calzada. Si nosotros o nuestro ganado bebemos agua tuya, te la pagaremos sin discutir. Déjanos pasasr a pie.
20Él respondió:
-No paséis.
Y les salió al encuentro con numerosa tropa en son de guerra. 21Y como Edom se negó a dejar pasar a los israelitas por su territorio, ellos dieron un rodeo.

Muerte de Aarón (Dt 10,6)

22Desde Cades toda la comunidad de Israel se dirigió al Monte Hor. 23El Señor dijo a Moisés y a Aarón en el monte Hor, junto a la frontera de Edom:
24-Aarón se va a reunir con los suyos, pues no ha de entrar en la tierra que voy a dar a los israelitas, porque os rebelasteis contra mi mandato en Meribá. 25Toma a Aarón y a su hijo Eleazar y sube con ellos al monte Hor, 26quítale los ornamentos a Aarón y vísteselos a su hijo Eleazar, pues Aarón morirá allí.
27Moisés cumplió lo que le mandaba el Señor, y subió con ellos al monte Hor, a la vista de toda la comunidad. 28Le quitó los ornamentos a Aarón y se los vistió a Eleazar, su hijo, Aarón murió allí, en la cima del monte. Moisés y Eleazar bajaron del monte 29y toda la comunidad, toda la casa de Israel, viendo que Aarón había muerto, lo lloró tres días.

Explicación.

20,1 Se supone que han pasado los cuarenta años vagando por el desierto, y ahora comienza la marcha sistemática hacia la tierra prometida. Tres muertes van a jalonarla: María, Aarón, Moisés. Ni la profecía ni el sacerdocio ni la ley entrarán, pero entrarán sus sucesores. En la fecha incompleta paraece que ha desaparecido "en el año cuarenta". La localidad se encuentra en el extremo meridional de Palestina; el nombre Cades (=Santo) no es exclusivo del lugar. Termina la zona desértica y comienza la zona poblada, los primeros encuentros con pueblos hostiles a la marcha.

20,2-13 El episodio del agua es una réplica del narrado en Ex 17, según la técnica "de espejo" que hemos señalado: se leen hacia el principio y hacia el fin de la marcha. La repetición podría deberse al deseo del autor de someter a las mismas pruebas a la nueva generación (tropezaremos con otras duplicaciones). Es el mismo problema, se repiten las protestas, incluso a la letra, se añade la referencia etimológica al topónimo Meribá. Hay un elemento nuevo y enigmático: el pecado de los jefes y su castigo durísimo.

20,3-5 La protesta repite motivos ya escuchados: la reclamación "¿por qué?", la razón pervertida de la salida "para que muramos", la invocación a la muerte "ojalá hubiéramos muerto", en alguno de los castigos colectivos precedentes.

20,6 El gesto de Moisés y Aarón es de intercesión, sin palabras citadas. El oráculo divino las presupone.

20,8 El texto distingue dos cosas: bastón y palabra. El bastón puede ser el de los prodigios del éxodo o la vara florecida de Aarón. Empuñado en la mano es signo de autoridad, no varita mágica. Moisés debe dar una orden a la roca, y ésta le obedecerá. Sal 78,15s; 1 Cor 10,4.

20,11 La ejecución no coincide con el madato: Moisés no habla, golpea, y lo hace dos veces. Sab 11,7.

20,12 ¿En qué consistió el pecado de Moisés y Aarón? ¿Qué debieron hacer y no hicieron para mostrar públicamente la santidad del Señor? El texto ni lo dice ni lo insinúa; por eso los comentaristas se han ocupado de conjeturarlo con diversas hipótesis. El Sal 106,32-33 dice que "desvariaron sus labios", no dice en qué. Uno llega a sospechar que la tradición ha preferido callar o decir lo menos posible para explicar por qué Moisés no pudo entrar en la tierra.

20,12 Dt 32,52; Nm 27,14.

20,13 Meribá y Cades aparecen unidos en Dt 32,51; Ez 47,19; 48,28. "Santificar" juega con el nombre Cades, como "disputar" juega con Meribá * = Careo.

20,14 Según la tradición, Edom era hermano de Israel por ser hermanos Esaú y Jacob. Motivo suficiente para permitir un paso pacífico. La historia y la profecía (Is 63, 1-6; Ez 25,12-14; 35,1-10) presentan a Edom como enemigo de Israel; tradición que puede haber influido en el presente relato.

Como un tiempo Jacob se mostró humilde y generoso para reconciliarse al hermano ofendido (Gn 32-33),así los israelitas se dirigen con modestia y con condiciones razonables a sus parientes, ya sedentarios. El estilo del mensaje respeta los cánones de la época. Lo que piden es un paso normal de caravanas, evitando hacer daño en los cultivos y pagando el bien más codiciado: el agua de beber.

20,15-16 Forman parte de símbolos de fe (cfr. Dt 26,5-10).

20,21 El rodeo continúa en 24,4.12-13; pero Dt 2,2-8 da una versión pacífica del suceso.

20,22 Al abandonar Cades comienza otra gran etapa del viaje. Algunos autores prefieren hacer el corte al comenzar el cap. 26.

20,24-29 En su muerte, Aarón es personaje de tragedia. Su destino se frustra, y él se rinde impotente. Su muerte se anuncia como corte violento que lo priva del final suspirado. La comunidad entera asiste a la partida hacia la cumbre de la montaña. Allí, entre tres, con un rito sencillo de investidura, se consuma la sucesión. Desaparece en lo alto uno de los protagonistas, se le hace duelo nacional; la empresa continúa.

El autor privilegia al linaje de Eleazar, antepasado de Sadoc; no menciona la unción ni otros ritos sagrados. Lógicamente, el monte quedaba fuera del campamento.

20,28 2 Re 2,13.

NÚMEROS. CAPÍTULO 19.

La vaca roja


191El Señor habló a Moisés y a Aarón:

2-Esta es la ley que ha dado el Señor: <<Di a los israelitas que te traigan una vaca roja sin tara ni defecto y que nunca haya llevado el yugo, 3y que se la entreguen al sacerdote Eleazar. Él la sacará fuera del campamento, donde la degollarán en su presencia.
4>>Eleazar untará un dedo en su sangre y salpicará siete veces hacia la tienda del encuentro. 5Y mandará quemar la vaca en su presencia: se quemará la piel, la carne y la sangre con los intestinos. 6Después el sacerdote tomará ramas de cedro, hisopo y púrpura escarlata y los echará al fuego, donde arde la vaca. 7El sacerdote lavará sus vestidos, se bañará y después volverá al campamento. 8Quedará impuro hasta la tarde. El que la quemó, lavará sus vestidos, se bañará y quedará impuro hasta la tarde.
9>>Un hombre puro se encargará de recoger las cenizas de la vaca y las depositará en un lugar puro fuera del campamento. La comunidad israelita las conservará para preparar el agua lustral, de expiación. 10El que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde.


Leyes de pureza ritual



>>Ley perpetua para los israelitas y para los emigrantes que viven con ellos. 11El que toque un muerto, un cadáver humano, quedará impuro por siete días. 12Se purificará con dicha agua al tercero y al séptimo día, y quedará puro; si no lo hace, no quedará puro. 13El que toque un muerto, un cadáver humano, y no se purifique, contamina la morada del Señor y será excluido de Israel, porque no ha sido rociado con agua lustral. Sigue impuro y la impureza sigue en él.

14>>Ley para cuando un hombre muere dentro de una tienda: El que entre en la tienda y todo lo que hay en ella quedan impuros por siete días. 15Todo recipiente abierto que no estaba tapado queda impuro. 16El que toque en el campo el cadáver de un hombre apuñalado o cualquier muerto o huesos humanos, o una sepultura, quedará impuro por siete días.
17>>Para el hombre impuro tomarás un poco de ceniza de la víctima quemada y echarás agua corriente en un vaso sobre la ceniza. 18Un hombre puro tomará un hisopo, lo mojará en el agua y rociará la tienda, los utensilios, todas las personas que estén allí y al que haya tocado huesos, o un cadáver, o un muerto, o una sepultura. 19El hombre puro rociará al impuro los días tercero y séptimo. El séptimo día quedará libre de su pecado, lavará sus vestidos, se bañará y a la tarde quedará puro.
20>>El hombre impuro que no se haya purificado será excluido de la asamblea, por haber contaminado el santuario del Señor. No ha sido rociado con agua lustral: él sigue impuro.
21>>Es ley perpetua: El que ha hecho la aspersión con las aguas lustrales lavará sus vestidos. El que toque las aguas lustrales quedará impuro hasta la tarde. 22Todo lo que toque el impuro quedará impuro. La persona que toque al impuro quedará impuro hasta la tarde>>.

Explicación.

19 El tema unitario de esta perícopa es la purificación del estado de impureza, especialmente, por contacto con un cadáver. El medio ritual es la aspersión del impuro con un agua lustral preparada según fórmula compleja. En su preparación queda englobado un rito de color arcaico, mágico, de probable origen pagano. La tarea del autor ha sido preservar una práctica tradicional e insertarla en su sistema de pureza e impureza, bajo la vigilancia y la dirección del sacerdote. El residuo mágico pasa a segundo plano de importancia; lo que hubiera de culto a los antepasados en el contacto con cadáveres queda disimulado. A primer plano pasa la santidad de Dios con su exigencia absoluta de pureza cúltica. No se promulga una condena, sino una alternativa. El impuro tiene un medio ritual, controlado, par purificarse; el que lo rehúsa, queda excluido de la comunidad: sería un centro de impureza y contagio que alcanza al santuario del Señor.

El rito de la vaca roja o parda parece antiguo. Su significado es inaccesible y probablemente lo era para los judíos, que no intentaron explicarlo con alguna referencia histórica. Por el uso de la vaca se emparenta con Dt 21,3, por los otros ingredientes, con Lv 14,4, por la séptuple aspersión, con Lv 4,6, Cedro e hisopo representan dos extremos del mundo vegetal (1 Re 5,13). La vaca no tiene relación alguna con el sacrificio; con todo, el autor tiene interés en someter el rito entero al sacerdote. Es matada fuera del campamento y nada se aprovecha fuera de sus cenizas (Heb 9,13).

19,9 La purificación entra en el ámbito de la expiación.

19,18 Véase Mc 5,3.